Historia

La tierra batida no perdona. Estrenas unos calcetines blancos, juegas un partido y, cuando te quitas las zapatillas, ya son naranjas. Los lavas y siguen igual. Si juegas en tierra, sabes de lo que hablo.

Yo lo sé porque llevo muchos años dentro de una pista. He sido jugador, soy entrenador y dirijo una escuela de tenis. Lo veo a diario: en mis pies, en los de mis alumnos y en los de cualquiera que pise la tierra. Da igual la marca. Calcetines nuevos que acaban en la basura después de un solo partido.

De una idea a un calcetín

Un día dejé de darlo por normal. Si la tierra es nuestra superficie, merece un calcetín pensado para ella.

Me he pasado muchos meses desarrollándolo con una fábrica de Portugal: muestras, pruebas en pista, lavados y vuelta a empezar. De ahí sale CLY ZERO, un calcetín técnico blanco con dos tratamientos. Uno hace que la tierra se agarre menos mientras juegas. El otro, que se suelte mejor cuando lo lavas.

No es magia, y no te voy a prometer un blanco de anuncio después de cada partido. Te prometo un calcetín hecho para volver a la pista, no para acabar en el fondo del cajón.

Por qué CLY

CLY se lee «clay», tierra batida en inglés. Es una marca pequeña, hecha desde la pista por alguien que juega donde tú juegas. Esta es la primera serie: solo 500 pares.

Marco Brancaccio con las cajas de la primera serie de CLY ZERO

Pruébalo y cuéntame qué tal. Te leo en hello@wearcly.com.

Stay clean, play better.

Marco Brancaccio
Fundador de CLY